• Futuro

    Por Leonardo Baldo

    Futuro

    DUERME EN UN BIDET

    Claudio, somnoliento, se levanta. Busca en el azulejo el dentífrico que acostumbra a disolverse en el color celeste que alejado en un marco. Mientras escucha risas desde afuera, saca la cerámica ,que áspera, reposa en el aliento de su pomo. Lava sus dientes, corre la cortina. Se ducha. Deja caer sobre el, agua; recordando en su retorno, haber sido agua. Riega su cabellera; Se pone shampoo. Tapa con un algodón heterodoxo el desagüe de su asepsia; se queda junto a ella. Nada un rato, chapotea entre los vestigios del día anterior; envuelve su cuerpo, se seca y se peina. Grita a la persona que no conoce el depósito para succionar desechos, que le acerque una taza de café. Mientras se afeita; fuma el humo del primer cigarro apagado. Devuelve el café, se queda con la taza, la bebe. Sus axilas se abren, la bolilla con olor se apoya sobre el pelo que se prende de su cuero. Sus pelos tienen aroma. Se mira ante el espejo y puede distinguir lo que sobreviene. Se sienta y espera, no constipado, sobre el frió cerámico del traful viejo, la llegada del guarismo descifrable. Toma agua, pide una maquina. La sienta sobre sus piernas. Conecta un aguijón de abeja en el puerto usb y escucha, casi en el suelo, el sonido de una perdida suscitando que podía haberlo narrado todo. Abre su depósito. Calla la cascada cortando su agua. Comienza a trabajar.

     

    Esta es la bella historia de Claudio Claudícamo, un vecino de nuestro estado que reside en la metrópolis ubicada en la torre 136 de la ciudad de Harlemisky. Una persona que hoy, también se acostumbro a dormir en su bidet.

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